Que tu cerebro se encuentre en temor constante no es un espectáculo agradable. Lo que supuestamente es un instinto de emergencia queda anclado en tu cuerpo, inunda tu sistema con hormonas corrosivas que pueden perjudicar tu salud, afectar la manera en la que piensas y cambiar las decisiones que tomas.

Los terroristas cuentan con ese efecto. Ellos quieren que estés lleno de miedo. Miedo hacia ellos. Todo el tiempo. Ellos piensan que esto demuestra que son relevantes. Y harán lo que sea para tratar de que eso suceda.

"El miedo es la principal arma psicológica detrás de los actos de terrorismo", dijo Daniel Antonius, director de psiquiatría forense en la Escuela de Medicina y Ciencias Biomédicas Jacobs en Buffalo, Nueva York.

"Es este miedo, o la anticipación de futuros actos de terror, lo que puede tener efectos serios en nuestro comportamiento y en nuestras mentes".

Un cuaderno de estrategias de terror

El libro de estrategias de terror de ISIS está lleno de actos que se intensifican cada vez más, uno más terrible que el anterior. Cuando el "yihadista John", un hombre con un conocido acento inglés, le cortó la cabeza al estadounidense James Foley, el hecho fue tan barbárico que apenas podemos comprenderlo. Sin embargo, pronto ocurrieron decapitaciones dobles, y luego más de 20 a la vez, lo que se convirtió en incidentes en los que ahogaban a personas en masa e incluso quemaban a personas mientras aún estaban con vida.

Solo en caso de que nos volvamos insensibles o que descartemos el terrorismo como los actos demoníacos de unos cuantos psicópatas, ISIS está entrenando a niños para que cometan atrocidades. Todas esas técnicas son deliberadas, de acuerdo con expertos.

"No se supone que las mujeres y los niños sean asesinos", dijo el Dr. Eric Hollander, profesor clínico de psiquiatría y ciencias del comportamiento en Albert Einstein College of Medicine en Nueva York. "Cuantas más desviaciones existen de las expectativas, de la conducta civilizada, más impacto tiene el terrorismo. Se les recompensa con más reclutas. Y se alimenta de su objetivo final: tratar de hacer que las personas se rindan".

El experto en terrorismo John Horgan está de acuerdo. "Es una guerra psicológica", dijo. "Pura guerra psicológica. No quieren asustarnos o hacernos reaccionar, quieren ser capaces de estar siempre en nuestras conciencias de modo que creamos que no hay nada que no harán".

Tampoco es accidente, dijeron los expertos, que los terroristas en París atacaran varias ubicaciones, una detrás de otra, o que detonaran más de una bomba en el aeropuerto de Bruselas.

Nuestro cerebro cuando siente temor

Las personas están predispuestas a responder al peligro. En realidad es un sistema antiguo, a menudo llamado el cerebro reptiliano, el cual ha sido afinado durante siglos para mantenernos a salvo. Escuchamos un grito e instantáneamente, sin estar conscientes de ello, nuestro sistema nervioso anatómico envía una señal desde nuestros sentidos hasta el centro del miedo en el cerebro, la amígdala. Hormonas como la cortisona y la adrenalina le dan un arranque a nuestro cuerpo: el corazón se empieza a acelerar, la respiración se vuelve más rápida y empezamos a sudar. Estamos listos para la lucha o huida.

Un segundo más tarde, a través de un canal totalmente diferente, más información llega al cerebro, y debemos decidir: ¿la amenaza es real? Decidimos, actuamos y después de que la amenaza pasa, nuestro sistema se calma. Problema solucionado. Regresamos a la normalidad.

Pero si estamos en constante estado de alerta, el estrés comienza a hacer mella. Primero, no pensamos tan claramente, ya que el temor supera nuestra capacidad de razonar.

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